ESQUIRLAS ELECTORALES

Comunicación y Territorio

ESQUIRLAS ELECTORALES

PUNTO y APARTE – Nº25, 2021

Segunda Quincena de junio

 

  • La participación de menos de un 20% del electorado en la segunda vuelta de gobernadores reabrió el debate para reponer el voto
  • La contienda presidencial se toma la cancha y los bloques aprontan sus
  • Parlamento aprueba el 24 de junio como feriado en Chile para conmemorar el Día de los Pueblos
  • Estudian nuevos cambios en el Plan Paso a
  • Precio del cobre completó una caída del 8% en lo que va de

EL ESCENARIO GENERAL

Cuando aún no se disipan los efectos colaterales que dejó la “batalla de Santiago”, la ciudadanía se despertó hoy con una ola de frio y con el comienzo de otra campaña electoral –la de las primarias legales- en esta frenética espiral de elecciones del 2021. También y luego de ser notificado en un Acto Solemne por parte del TRICEL de la ratificación de la elección de los 155 representantes de la Convención Constituyente, el Presidente Piñera firmaría este domingo el Decreto Supremo Extenso con el que convocará a la primera sesión del organismo, que deberá concretarse dentro de los quince días posteriores a dicha convocatoria. No obstante el correcto itinerario cumplido, la escualida participación de un 19,6% a nivel nacional y de un 25,7 % en la votación de la región metropolitana en la elección de gobernadores tuvo su primera consecuencia en la Cámara de Diputados, la que por 105 votos a favor y 33 en contra y 9 abstenciones aprobó el Voto Obligatorio, como un intento por resolver esta tendencia. En el intertanto, el Ministro Paris convocaba a diversos especialistas para estudiar los cambios que pudiera requerir la estrategia sanitaria, en el contexto de la propuesta entregada por el Colegio Médico para un plan nuevo de gobernanza de la pandemia.

Sorpresas de la segunda vuelta

Así como la mega elección del 15 y 16 de mayo provocó, cual bomba de racimo, múltiples daños y efectos, también las elecciones del domingo pasado tuvieron lo suyo. Las pretensiones pre segunda vuelta para Gobernadores eran: la centroderecha aspiraba obtener al menos tres regiones de las nueve que disputaba; la Unidad Constituyente (ex Concertación) buscaba maximizar su presencia regional; y el desafiante Frente Amplio quedarse con el triunfo en Santiago, que habría dejado las opciones presidenciales del pacto FA/PC con una ventaja anímica considerable. Pero las cosas no fueron así. Como se sabe, en la Región Metropolitana, Claudio Orrego logró el 52,6% de los votos válidos y Karina Oliva, el 47,4%.

 

No cabe duda de que en todo este proceso lo que concentró más expectativa fue la contienda Orrego-Oliva, que fue subiendo de tono en las últimas semanas con un discurso agresivo y polarizante que, por definición, no es incluyente, por parte de la candidata del FA. Tampoco ayudó que el alcalde y candidato presidencial, Daniel Jadue, en su apoyo a Oliva se planteara  en términos parecidos, tratando de configurar como un todo a la ex Concertación y a la centroderecha y desafiando con su “estatuto de garantías”, que no alcanzó a durar 48 horas. Sin embargo, al reconocer la derrota, Oliva no dudó en apuntar a Orrego como representante de las comunas del Rechazo, un juicio que no da cuenta del bajo nivel de participación que logró dicha candidata en comunas populares y de diversidad territorial, entre ellas Ñuñoa, que acababa de elegir a una alcaldesa del propio sector de Oliva y donde Orrego triunfó. La suma de los partidos tradicionales de centroizquierda y el apoyo de la derecha -que quedó sin opción electoral propia- generaron la victoria para el candidato de UC. En Las Condes, votó un 42% de los 270 mil votantes del padrón electoral. En tanto, en Puente Alto lo hizo solo un 21% de los 400 mil votantes, sólo por dar un ejemplo. Esto explica en parte la derrota de Karina Oliva. Además, Orrego supo anteponer mundos

diversos en el despliegue de su campaña, recogiendo así votos de derecha, centro e izquierda. Así, con los comicios del domingo 13 se ha cumplido con buena parte del intenso calendario electoral de este año. Los datos principales de dicha jornada son que Unidad Constituyente eligió en total diez gobernadores (cuatro DC, cuatro PS y dos independientes), Apruebo Dignidad del Frente Amplio 2 (Tarapacá, Valparaíso), los Ecologistas con un independiente en Coquimbo, otros dos independientes fuera de lista (Bío-Bío y Atacama) y Chile Vamos 1 (Araucanía).

Las cuentas dispares de un resultado

En la oposición, el pacto Apruebo Dignidad, por jugar comunicacionalmente todas sus cartas a la contienda entre Oliva y Orrego en la Región Metropolitana, debió acusar recibo de una derrota que no es solo simbólica, también lo es en términos concretos de gobernanza territorial, en vez de capitalizar sus dos gobernaciones en regiones. Así, esta alianza, no obstante haber conseguido triunfos importantes en municipios -entre ellos algunos bastiones de la derecha, como Santiago, Viña del Mar y Ñuñoa- y 28 representantes en la Convención Constituyente, asistió a un frenazo inesperado en una suerte de “carrera al éxito” que, hasta antes de la elección de gobernadores, parecía imparable. Los desaciertos de una campaña desplegada con exceso de seguridad y con un discurso excluyente y altamente confrontacional prendieron las alarmas en algunos y dejaron de convocar a otros, lo que se reflejó en el magro resultado.

Caso distinto es el de Unidad Constituyente que, con 10 gobernaciones a su haber -entre ellas la metropolitana- recibió un sorpresivo nuevo impulso, luego del bochornoso traspié que derivó en haberse quedado sin primarias legales. El sector aún no define la fórmula con la que arribará a un candidato único para competir en la primera vuelta presidencial. Con todo, a la luz de los resultados obtenidos, es evidente que cuando se impone la unidad, logran optimizar sus posibilidades de triunfo. El resultado electoral puede ayudar a la recomposición del sector, especialmente a la Democracia Cristiana, después del menguado 3,7% que obtuvo en la elección de convencionales- y al fortalecimiento de la opción presidencial de Yasna Provoste, que se hace más viable con una DC mejor posicionada. Si la DC y el PS-PPD no llegan a acuerdo para resolver una candidatura común, habrá en primera vuelta tres candidaturas de centro-izquierda, incluyendo la de la DC, el PS-PPD y el Partido Radical.

La centroderecha ha quedado en una débil posición en términos políticos y territoriales. En las nueve regiones donde compitió el sector en segunda vuelta solo ganó una gobernación – la Araucanía – lo que se suma a la derrota en la Constituyente y a la pérdida de 55 alcaldías  (mantuvo 88 de 143), configurandose un golpe demoledor en términos de incidencia política y afianzando que se encuentra en su peor momento electoral desde el retorno a la democracia. Este complejo escenario, de cara al desafío presidencial, se suma a las diferencias internas que genera en el sector la convivencia de lo que se ha denominado como las “dos derechas”-una liberal y otra conservadora-, tensión que escaló el propio Presidente Piñera al otorgar suma urgencia al proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario. El oficialismo enfrenta un duro escenario para las próximas elecciones. Ha perdido influencia y presencia territorial, lo que en el plano electoral es tremendamente decisivo, además de una sensible baja de votación que será determinante tanto en las parlamentarias como en la contienda presidencial. De alguna manera, el oficialismo comienza a depender de los problemas en el frente opositor, ya que ello indicirá directamente en el resultado que pueda obtener el candidato de Chile Vamos en la primera vuelta de noviembre.

Con todo, los últimos comicios plantean desafíos insoslayables para las fuerzas políticas en su conjunto. Esto porque, si se aparta el punto de inflexión que significó la participación ciudadana en el plebiscito para la nueva Carta Magna, la constante que persiste es el alza de la abstención. Chile tiene una gran mayoría ciudadana silenciosa, que refleja una crisis de confianza y credibilidad muy asentada. La sociedad chilena no se siente representada por los instrumentos democráticos existentes y desconfía de la capacidad de éstos para responder a sus demandas y resolver sus problemas. Ello podría explicar porqué observamos mayor interés por votar cuando lo que se jugaba tenía directa relación con un proceso de cambio, y mayor indiferencia cuando se trató de elecciones vinculadas a un formato que está cuestionado y en crisis.

Como corolario de todo lo anterior y en lo que asoma como la puerta de entrada a lo que será la verdadera disputa en la campaña presidencial y probablemente en las discusiones de la Convención Constituyente, las propuestas programáticas del candidato Daniel Jadue, especialmente las referidas al sistema de pensiones, a la conducta de la autoridad en las tomas de terrenos o propiedades privadas y sobre los medios de comunicación, provocaron unánimes rechazos. Todo indica que ambos procesos –presidencial y constituyente- tenderán a tranformarse en una suerte de vasos comunicantes y que concentrarán todas aquellas materias que requieren cambios y soluciones más urgentes. En cualquier caso, de lo que no cabe duda es que, a solo cinco meses de las próximas elecciones legislativa y presidencial, el ambiente de tensión ira creciendo, lo que no ayudará a revertir la tendencia de toda la institucionalidad política que actúa desconectada de una ciudadanía que, desconfiada, mira con escepticismo estos movimientos que siguen teniendo una dimensión elitista.

Capacidad de recuperación

 No obstante las últimas cuarentenas y restricciones de movilidad decretadas por la autoridad sanitaria, la economía chilena continúa mostrando señales auspiciosas. Es así que en el último informe de Política Monetaria (IPoM) presentado por el Banco Central, la entidad subió su proyección del PIB para el 2021 a un rango de entre 8,5% y 9,5%, elevando al tiempo  la proyección del IPC anual a 4,4%. Como sabemos, los retiros de ahorros previsionales y las masivas ayudas fiscales directas han sido factores determinantes para otorgar mayor dinamismo y aumentar el consumo. Con todo, lo cierto es que la economía, más que crecimiento, lo que  muestra es una gran capacidad para recuperarse de la fuerte caída que sufrió la actividad durante el 2020 producto de la pandemia. Sin embargo, el Banco Central decidió reforzar su mensaje de que comenzará a retirar gradualmente la expansividad monetaria. Con todo, para el 2022 y 2023 los rangos de crecimiento se corrigen a la baja debido a la mayor base de comparación, así como al paulatino descenso del impulso al consumo y a un acotado dinamismo en la inversión.

Por otra parte, cabe destacar el sorpresivo desplome del precio del cobre. En lo que algunos llaman el “junio negro”, se ha acumulado una caida del 8% en el precio del metal rojo. La depreciación tiene su origen en las medidas adoptadas por el gobierno chino que, para controlar su inflación y también la especulación de inversores que estarían comprando y luego esperando el alza para vender, ha decidido echar mano a sus propias reservas de cobre, aluminio y zinc, frenando así el alza de materias primas. Con todo, se proyecta que se trata de medidas temporales y que el buen precio del cobre se mantendrá en el futuro.

Otro elemento importante a considerar en el actual escenario de recuperación de la economía es que, no obstante las auspiciosas cifras macro, desde Febrero se ha producido un estancamiento en el empleo, lo que se ve reflejado en un alza en la demanda por Seguro de Cesantía, que creció en un 75,5% en comparación al mes anterior y en un 116% respecto de igual mes del año anterior, según estudio publicado por CIEDESS. Si consideramos que las nuevas restricciones sanitarias y de movilidad no ayudarán a revertir estas cifras, podemos apreciar porqué las personas advierten la desconexión entre las proyecciones económicas que señalan los especialistas y las condiciones reales de vida de los hogares, donde está lejos de llegar la esperada recuperación.

PROYECCIONES

  1. La alta abstención electoral está representando un voto de protesta contra un modelo agotado. Esta ausencia en las urnas se puede entender como la de un voto no ideológico y altamente volátil, cuya característica representa un desafío para todas las candidaturas ya que se trata de un ciudadano que apoya mayoritariamente los cambios profundos y está disponible para escuchar y apoyar una oferta atractiva y satisfactoria para sus aspiraciones y necesidades, independiente del sector. En este escenario cobrarán especial relevancia la calidad de los candidatos y candidatas, así como un relato de futuro que logre convocar a esa gran mayoría silenciosa y decepcionada, que se resta de participar. Por el contrario, los discursos polarizantes y sobre ideologizados solo conseguirán fidelizar el voto duro de los sectores más extremos, pero serán insuficientes para lograr una amplia movilización ciudadana, que es lo que necesitará una futura Administración empoderada para liderar los desafíos históricos que deberá asumir, garantizando gobernabilidad y paz social.
  2. El oficialismo está llamado a priorizar un discurso de cambios con estabilidad, por sobre la defensa del status quo y de los intereses que han caracterizado al sector. No obstante, si el debate para las primarias no logra soslayar la confrontación por las disímiles posiciones entre la “derecha popular” y la “derecha tradicional”, o en los temas de la agenda valórica, le será mucho más complejo construir finalmente una oferta unitaria y de mayorías. La centro-derecha, enfrentada al peor ciclo de su historia, tiene poco tiempo para rediseñar su estrategia y mantener sus posibilidades de otro período en La Moneda. Los últimos triunfos electorales de la oposición, así como las declaraciones e interpelaciones del candidato mejor posicionado de la izquierda, Daniel Jadue, ya encendieron las alarmas.
  3. De mantenerse la autonomía con la que el candidato del PC adopta sus propias definiciones por sobre las más moderadas que representa el FA, la imagen polarizada tenderá a impregnar al sector completo, poniendo en riesgo sus posibilidades de ampliar su base de apoyo para una segunda vuelta. El exceso de seguridad les condujo a errores de alto costo, que les impidió capitalizar su buen momento. La baja participación de los sectores más populares refleja desprolijidad estratégica y una lectura antojadiza del resultado del Plebiscito y de la elección de constituyentes. Además, el Partido Comunista es observado en Chile con prejuicios y promotor de sistemas antidemocráticos, no solo por la derecha sino también por un amplio sector que se define como de centro.
  4. Unidad Constituyente, habiendo quedado fuera de las primarias, está dando señales de cautela. El tono y calidad que ha ido adquiriendo el debate político a nivel nacional le hace tomar nota de que lo que se juega en la próxima presidencial es mucho más que un nuevo período administrativo sino que el futuro de Chile. Un electorado polarizado al extremo, como hemos visto en Perú, haría imposible gobernar la transición hacia una Nueva Constitución para quien sea que resulte elegido y ello le entrega a la centro-izquierda un nuevo sentido de misión: los cambios que demanda la ciudadanía requerirán de mayorías, para lo que será fundamental convocar a un mundo diverso. Con todo, más allá de lo que reflejan las encuestas, es evidente que la actuación institucional y el relato alejado de la disputa política y más conectado con las necesidades de la gente que ha sostenido la Presidenta del Senado, Yasna Provoste, se constituyen en elementos claves para que UC resurja como una posibilidad real de ser gobierno.
  5. La búsqueda de figuras atractivas y convocantes para la función pública, se transforma en un desafío para todas las fuerzas políticas. El restablecimineto del voto obligatorio por si sólo no va a solucionar un problema de desafección ciudadana que se viene manifestando desde la década del 90, fuertemente impactado por los niveles de desigualdad que se han ido acentuando, ahora con mayor fuerza a raíz de la pandemia. Es fundamental entender que el voto obligatorio debe verse como parte de la construcción de un nuevo Chile, donde ejercer ciudadanía implique tanto derechos como deberes. Se trata de un cambio que debe superar las expectativas y/o intereses electorales coyunturales de unos y otros y enmarcarse en un concepto mayor de un tipo de sociedad que se involucra con los destinos del colectivo.
  6. Lo sucedido con el precio del cobre, producto de las medidas adoptadas por nuestro principal comprador, China, pone nuevamente sobre la mesa las incertidumbres a las que está expuesta el tipo de economía extractiva que desarrolla Chile y replantea la necesidad de diversificar. Se trata de un tema de fondo, que con toda seguridad será parte del debate constituyente próximo.
  7. En un escenario de tanta desconfianza y con una institucionalidad más que tensionada La Moneda debería meditar sobre cómo va a enfrentar la inauguración de la Constituyente. Es claro que la figura del Presidente generaría tensiones mayores y lo que se busca es exactamente lo contrario. Por otro lado, no cabe duda que el mejor escenario posible es que este primer ejercicio por una Nueva Constitución comience con una dinámica más armónica, independientemente de las diferencias que la discusión pueda generar.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.