“Epicentro en La Moneda”

Comunicación y Territorio

“Epicentro en La Moneda”

Hoy se promulgó la ley que hará posible el retiro del 10% de los fondos de la AFP. El golpe letal del Parlamento deja al Presidente, al Gobierno y la coalición oficialista en una compleja posición para garantizar la gobernabilidad en el país.

EL ESCENARIO

Con 116 votos a favor, el Proyecto de Ley que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones por parte de los cotizantes de las AFPs fue aprobado en la Cámara de Diputados. El resultado, que sorprendió hasta a los más optimistas, propina la peor derrota política de los últimos años a un Gobierno democráticamente elegido. Ya antes, con 29 votos a favor, 13 en contra y 1 abstención, el Senado había aprobado la iniciativa con votos oficialistas.

El escenario para el Gobierno no pudo ser peor. Según la encuesta Plaza Pública CADEM del 20 de junio, un 86% de los encuestados señaló estar de acuerdo con el Retiro del 10% de sus ahorros previsionales; un 82% de los trabajadores que, de aprobarse, efectuaría dicho retiro y un 51% indicó que destinaría estos recursos para alimentos e insumos básicos, lo que refleja la situación límite en que se encuentra una mayoría ciudadana hastiada por anuncios que no se materializaban y por reglas o condiciones que terminaban por reducir sustantivamente el número de beneficiarios. 

De nada sirvieron las mejoras anunciadas por el Presidente Sebastián Piñera a las ayudas para la clase media, ni las múltiples intervenciones de los Ministros del Comité Político o de connotados economistas sobre el impacto negativo que tendría este proyecto en el monto de las pensiones, como elementos disuasivos. La iniciativa, decididamente resistida por el Gobierno, contó con los votos transversales de los congresistas, que decidieron no confrontar la voluntad popular expresada abrumadoramente en los sondeos de opinión pública.

No obstante lo anterior, tanto la Presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, como el Senador Andrés Allamand, dejaron establecido en sus respectivas intervenciones el sesgo de inconstitucionalidad que tendría el Proyecto, con lo que pretendieron dejar abierto el camino para una presentación ante el Tribunal Constitucional, opción que fracasó ante el contundente apoyo del Senado y la Cámara de Diputados, que permitió que no sólo se alcanzaran los 2/3, sino también los 3/5 que exigían los opositores al proyecto.

Dinámica Electoral

Al parecer, la conocida expresión del “pato cojo” ingresó anticipadamente a La Moneda. De hecho, la gravedad de la crisis tiene su epicentro en la centroderecha, que enfrenta un calendario electoral que impone urgentes decisiones a las colectividades del oficialismo. Hoy importan los posibles candidatos a Alcaldías que quedan vacantes, a senadores y diputados que no podrán ir a la reelección, a posibles candidatos a Gobernadores, etc. En este contexto, la primera víctima fue Hernán Larraín Matte, quien renunció a la presidencia de Evopoli. “Espero que para la Cuenta Pública tengamos un nuevo gabinete y nuevas directivas en Chile Vamos”, declaró el dirigente al dejar su cargo, llamando así a sus pares de la coalición a seguir sus pasos, lo que fue desestimado por la Presidenta de la UDI y el Presidente de RN. Por el contrario, ambos han expresado su decisión de repostularse a las presidencias en las próximas elecciones internas.   

Así, cuando las cifras respecto del control del Coronavirus en nuestro país comienzan a mostrar que las primeras señales positivas se van convirtiendo paulatinamente en una tendencia y cuando faltan apenas 18 meses para el fin de su mandato, el Presidente Piñera no tendrá un momento para celebrar estos avances debido al fenomenal impacto recibido desde su propio sector, que sume al Gobierno en una grave crisis que abarca el plano sanitario, político y económico, dejando a mal traer a Chile Vamos, con temas por resolver y con medidas que adoptar. Sin duda, el escenario más complejo que ha debido enfrentar un Presidente desde el retorno de la democracia.

PROYECCIONES

  1. Las señales de lo acontecido esta semana en el Parlamento, así como los resultados de múltiples estudios de opinión, se transforman en inequívocas señales para que el Gobierno asuma la urgencia de un cambio de estrategia. No deja de llamar la atención que una Administración que se ha caracterizado por tomar sus decisiones siempre mirando las encuestas, en estos momentos -sin duda, los más difíciles de sortear- aparezca desoyéndolas por completo y obcecado en sus impopulares posturas.
  2. Resulta a lo menos curioso que un Presidente que llegó a La Moneda con una abrumadora mayoría por haber “sabido leer la realidad”, hoy aparezca con una conducta errática y con poca capacidad de reacción frente a hechos y situaciones que emergen cotidianamente. La actual Administración se proyecta como una entidad que parece carecer de un conocimiento acabado del Chile real. Así a lo menos ha ocurrido con la derrota del 10%, con el rechazo al veto de la ley sobre servicios básicos y frente a su persistente negativa al Post Natal de Emergencia, que terminó aceptando a regañadientas. Esta incomprensión de lo que vive un sector mayoritario de la población ha provocado que su manejo de tan crítico escenario resulte absolutamente desconectado, tardío e insuficiente.
  3. La mala evaluación ciudadana del Presidente Piñera y de su Gobierno han profundizado las naturales diferencias al interior del oficialismo, generando un escenario de máxima tensión y descontrol. Esto quedó de manifiesto en cada una de las intervenciones durante la discusión del proyecto para el retiro del 10% de los fondos previsionales, donde parlamentarios de Chile Vamos expresaron duras críticas al Ejecutivo. Incluso quienes votaron en contra de la iniciativa no dejaron de deslizar su insatisfacción por el mal manejo gubernamental de la crisis, con ayudas que han resultado tardías, burocráticas y excesivamente focalizadas, lo que ha impedido un apoyo concreto para las familias que, como consecuencia de las medidas sanitarias, han perdido sus fuentes de ingreso y para quienes echar mano a sus ahorros previsionales es una desesperada pero real alternativa.
  4. En el actual escenario, la renuncia de Larraín Matte a la presidencia de Evopoli se convierte en un emplazamiento directo a toda la centro-derecha, para generar un punto de inflexión que le otorgue al Presidente Piñera el oxígeno necesario para terminar su mandato. Siendo hasta esta semana el conductor del único partido que votó alineado con el Gobierno en la actual coyuntura, su gesto, más que solitario, comienza a tener un sentido de salvataje político urgente para todo el conglomerado oficialista, especialmente, con miras a un calendario electoral particularmente intenso e incierto.
  5. Los últimos acontecimientos revelan, como pocas veces, el nivel de polarización instalado en el debate y, en general, en el país. La aspiración de construir un centro político con capacidad para arribar a acuerdos se comienza a diluir en un escenario donde la forma de mirar la realidad devela, cada vez más, visiones dicotómicas de la dinámica social y política. Los llamados a la unidad del Gobierno, en este contexto, se convierten en palabras al viento que carecen de consistencia y de poder de convocatoria, perdiéndose en el enorme y peligroso vacío de la incredulidad ciudadana.  
  6. El llamado del Gobierno a respetar “las reglas del juego”, apelando a la necesidad de defender la Constitución, al régimen presidencialista que nos rige, a no tocar el sistema de pensiones y a actuar según la normativa vigente, se topa frontalmente con la inminencia del comienzo de la dinámica electoral, donde uno de los hitos principales y más esperados por la ciudadanía resulta ser precisamente el plebiscito para cambiar la actual Carta Magna.  
  7. El futuro, en las actuales circunstancias, solo genera incertidumbre. El Gobierno está preocupado de comenzar a normalizar la actividad económica y, con miras a tal objetivo, comienza a liberar las primeras señales de confinamiento, amparado en las favorables cifras sanitarias y advirtiendo la posibilidad de un retroceso en caso de un rebrote del virus. Lo esperable es que, en breve, se anuncie un Plan de Reactivación Económica que permita la generación de empleos y que invite al sector privado a realizar proyectos e inversiones que inyecten dinamismo a nuestra economía. No obstante, el rebrote que parece más inminente es el estallido social, el cual ya ha mostrado expresiones en diversos lugares del territorio. El Gobierno debiera aquilatar en su real profundidad que el dramático deterioro de la calidad de vida de millones de chilenas y chilenos, el desempleo y la desesperanza en el diario vivir, se juntan con la rabia y el miedo acumulados por décadas, en un coctel de altísimo riesgo.
  8. En este escenario crítico, el Ejecutivo requiere de un agente que encause de manera positiva la convulsión ambiental que se está enfrentando en el país. Este “segundo aire” para un Gobierno que está finalizando su mandato, debiera mostrar a un Ejecutivo decidido a respetar el calendario electoral acordado –si la situación sanitaria así lo permite- y abocado a garantizar una amplia participación ciudadana en los procesos, en particular en el que tiene la mayor connotación histórica: el plebiscito para una nueva Constitución.
  9. La grave crisis que enfrenta la centro derecha no necesariamente significa que la oposición tenga con ello la posibilidad de mejores resultados futuros. La confluencia opositora para la votación del Senado y de la Cámara, no se debería entender como parte de una alianza con mayores proyecciones. Se logra por la convergencia coyuntural frente a un hecho que, política y comunicacionalmente, no podía tener dos lecturas. La única posibilidad de que esa mayoría lograda en el Parlamento se exprese en una fuerza electoral competitiva en el futuro cercano, radica en la posibilidad de lograr acuerdos sobre materias que hoy dividen más que unen.
  10. El Presidente tiene ahora el gran dilema de qué hacer en este complejo cuadro político, que se configura tras el fenomenal golpe del Parlamento. Es evidente que el Equipo Político quedó en un estado de máxima debilidad. También es claro que los presidentes de los partidos de la coalición oficialista demostraron no tener control ni visión sobre cómo manejar tan delicada coyuntura. La respuesta natural es que se requiere un cambio de Gabinete que, a todas luces, no resulta una solución real para un Gobierno que se aprecia acorralado. Como se sabe, a fin de mes el Presidente debiera efectuar su Mensaje a la nación. Lo razonable sería que buscara un reagrupamiento de sus fuerzas y ello debiera significar la incorporación de nuevos rostros para un cierre de gestión que, sin duda, será difícil. Así de complejo es el cuadro político chileno de hoy.

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